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Una entrevista de El Pulso sobre Gracias Convoca


Cuando fundé el Festival Gracias Convoca en el año 2013, lo hice a contracorriente. El primer muro fueron muchos empresarios que no creían que un proyecto cultural de esta magnitud se pudiera realizar en Gracias. Sin embargo en medio de la miopía encontré esas voces que si comprendían la inquietud de un escritor y gestor cultural al que muchos vieron de forma sospechosa. 
Hoy el contexto ha cambiado y poco a poco hemos ido abriendo espacios culturales en Gracias Lempira, una ciudad que he aprendido a querer, ciudad hermosa por la que trabajo todos los días de mi vida. Poco a poco nos vamos conociendo y al menos sabemos quién es quién en los retos ciudadanos que la vida nos impone.
Me repugnó ver como se condecoraba a Billy Joya en el Festival Gracias Convoca. No diré nada de Billy Joya, no me corresponde a mí decirlo y queda para la historia tratar de salvar aquellas cosas buenas que tenemos y pedir no satanizar a Gracias y a los artistas dignos que viven aquí por un error cuya causa es la ignorancia, esa otra barrera que vamos a vencer todas y todos bajo el cielo de la que hoy es nuestra ciudad: Gracias Lempira.
Historiadores y antropólogos hondureños en la primera edición de Gracias Convoca 2013

El Pulso, a propósito de Gracias Convoca
«Las palabras del poema me fueron heredadas por quienes dijeron adiós». Abre aquí, Salvador Madrid, una ventana hacia los ancestros, en el primer poema de su libro «Mientras la sombra». Un poeta dedicado a la gestión cultural, pero no como un eufemismo, como suele usarse en Honduras, sino como un oficio más allá de la pantalla de la computadora de quien escribe proyectos.
Perteneció a PaíspoEsible, un colectivo interdisciplinario, que combinaba la poesía con la música, incluso el performance, y que se atrevió a sacar a la poesía de los cafecitos literarios y llevársela a la gente, o como diría Dalton, «la poesía es el pan de todos».
En Il Migro Fabbro, Salvador Madrid, editó a poetas y narradores contemporáneos, abriendo una puerta hacia el amplio camino de la literatura a autores y autoras, que quizá no sabrían cómo hacerlo o cuya intuición les habría tardado en ubicar.
Con el tiempo pasó a ocupar cargos dentro de los espacios públicos, y como muestra de la gestión permanente, Salvador Madrid, fue una de las personas que impulsó el Premio Iberoamericano Juegos Florales de Tegucigalpa.
En la actualidad vive en Gracias, en el departamento de Lempira, se le puede encontrar en un hogar claro, con una alegría transparente, y que ha construido con Ethel, su compañera.
Su libro más reciente, «Mientras la sombra», es también el libro que como excusa, sirvió para hacer el lanzamiento de Efímera Editorial, su más reciente proyecto literario.
El Pulso ha entrevistado a Salvador Madrid a propósito del Gracias Convoca, un festival cuya primera edición estuvo a cargo de Madrid, pero que a lo largo de cuatro años ha ido mutando y pasando de manos, finalmente, alejándose de la idea que Salvador dice fue la que inició todo, la de acercar a la comunidad artística e intelectual del país a las personas de Gracias.
Para Salvador Madrid, la amistad con Mito Galeano y Byron Mejía, ha sido vital para propiciar el diálogo al alrededor de las cosas que giran alrededor de Gracias. El patrimonio histórico y la cultura lenca son temas que trazan el rostro de esta ciudad. Es en estas conversaciones es donde surge la idea de fundar el festival y Salvador lo bautiza como «Gracias Convoca».
Para esto se necesitan aliados y recursos, y yo tuve que acercarme a la Cámara de Turismo, que son pequeños empresarios, hoteleros, del rubro de la comida; les expuse la idea y en un inicio no hubo como una reacción de apoyo, porque me dijeron que un festival de esa naturaleza no se podía hacer en la ciudad. –Explica Madrid.
Salvador tiene desde ese momento, la tarea de convencer a los empresarios de que la idea del festival es una buena idea, que el festival es la oportunidad para posicionar a Gracias en el mapa nacional de la cultura.
El festival surge por la necesidad de potenciar el desarrollo cultural, acercar a Gracias a las nuevas dinámicas culturales del país, pero con un profundo respeto por las tradiciones de una comunidad fuertemente indígena, con una visión de la cultura completamente democrática, reflexiva, crítica y esperanzadora. Esta visión de uno de los poetas más importantes de la literatura contemporánea hondureña, fue el motor de arranque para que el viaje del Gracias Convoca comenzara a tener combustible y ardiera como arden las naves de la imaginación.
Para Madrid, estos espacios son vitales para la vida cultural de una comunidad, para poder debatir y conocer los trabajos de los artistas, acercando a la población a otras prácticas culturales del país, esta experiencia, es recíproca con el artista, a quien le permite dejar la exploración del interior y exponerse a la vista de quien no juzga desde los cánones de la estética sino desde la belleza de la vida, sino desde la cosas más tiernas.
La idea nunca fue la de un festival contemplativo, pero tampoco beligerante con alguna concepción política. El arte por su naturaleza tiene su propia visión crítica de la vida. Continúa explicando el poeta Madrid.
La respuesta de los artistas e intelectuales, nos va contando Salvador, no se hizo esperar, comenzaron a llegar escritores como Julio Escoto, Helen Umaña, Fabricio Estrada y Néstor Ulloa, pero también historiadores como Jorge Amaya y Edgar Soriano, músicos y artistas plásticos.
De esa primera edición del Gracias Convoca, Salvador Madrid, rescata el éxito cultural que a través de las lecturas de poesía y conversatorios con las comunidades de Gracias, se logró tener. Pero más allá del éxito cultural, también el Gracias Convoca comenzaba a tener un impacto positivo en la Cámara de Turismo, quienes salen fortalecidos después de la primera edición del festival, un festival, que iba un poco más allá de la mera intención lúdica de la fiesta.
Era importante crear un espacio en donde todos ganáramos: los artistas ganaban un espacio libre, abierto y democrático, donde poder expresarse; la comunidad gana, conociendo a los artistas locales y nacionales y a los intelectuales de todo el país, y la Cámara de Turismo, lógicamente, con el atractivo del festival, gana que la ciudad se llene de visitas, que la ciudad como destino se promueva, porque las noticias ejercen una especie de publicidad permanente, pero una publicidad sensible sobre el destino de Gracias, y empezamos a perfilar la idea de Gracias como una ciudad cultural. –Salvador, amplía en este tramo de la conversación y con mucha paciencia–
Era importante promover a Gracias más allá de las aguas termales y de la comida típica, o el guancasco. Esas cosas son importantes por estar en el folclore profundo de las comunidades indígenas de Gracias, pero la lucha que emprendía Salvador Madrid, era la de posicionar a Gracias más allá de eso.
Para la segunda edición del festival, Salvador nos explica que mantienen el formato del primero y se sentía el crecimiento del festival. Es en esta edición donde el festival se abre a la experiencia de los desfiles de moda, «pero una moda que tenía que ver con el tema ecológico», aclara Madrid. Ésta era una visión de la moda con diseños que tomaban en cuenta los materiales de la zona, las texturas, todo aquello alejado del show de las pasarelas que es lo primero que se evoca al pensar en la inclusión de algo similar para un festival que desde su concepción, y por las personas vinculadas con el proyecto, estaba mucho más cercano a la idea de una comunidad en crecimiento intelectual y cultural permanente.
Pero la segunda edición del festival traería en sí, conflictos sobre el rumbo que se estaba por tomar de cara a un festival que abría muchas oportunidades, tanto para los organizadores como para la comunidad. Estos retos estarían sustentados sobre el presupuesto que se necesitaba para sostener el festival, y sobre todo, con quién se gestionaba este presupuesto.
Se toma la decisión de enviar una carta a Casa Presidencial, y Juan Orlando Hernández, responde. Generando una atmósfera de sospecha sobre la organización del festival, pero Salvador Madrid justifica esto desde la idea que el gobierno debe atender también las necesidades culturales del país. Algo, que desde la lógica de un gestor que trabaja sin descanso, era una oportunidad para potenciar los proyectos del festival. Pero esto generaría dudas sobre su trabajo en la intelectualidad del país, tanto como la intelectualidad del país generaba dudas en sus patrocinadores. Y la discusión sobre si el festival era de comunistas o de la derecha comenzó a tomar más importancia que el mismo festival.
Lo que yo nunca pude entender, –agrega Salvador–, son estos jaleos en la cultura nuestra, porque todo está ideologizado o politizado. –Agrega Salvador.
Madrid apunta que la labor de un gestor tiene que lidiar con estas cosas y sentarse para conversar y llegar a puntos de encuentro con personas que tienen distintas formas de ver la vida y la política, que como gestor, también se tiene límites y estos muchas veces están enmarcados dentro de la búsqueda de un sentido específico de la vida misma y de la ética. Pero también aclara que cuando se trata de la obtención de recursos, un gestor no puede ir a negociar con personas, empresas, o con políticos, que sos sospechosos de algo, con todo esto, se sobrellevaron las contradicciones del festival en los primeros dos años.

Sobre estas críticas y sospechas hacia el festival, Salvador nos narra sobre las posiciones encontradas. Por un lado estaban quienes decían que era un festival de comunistas, que los jóvenes se exponían a un tipo de arte que de alguna manera los podía influenciar y hacerlos beligerantes en algún aspecto político. Por otro lado, estaban los que pensaban que el festival tenía que radicalizarse mucho más, que éste tenía que servir como plataforma para hacer oposición al gobierno de Juan Orlando Hernández. Pero Salvador Madrid no tiene problemas para recordar que ése no era el objetivo del festival, sino que, se creó como un espacio abierto, inclusivo, democrático, para quienes tuvieran una expresión de calidad artística, llegara y se expresara.
Una de las valoraciones que hoy puede sacar Salvador, es de que el éxito del festival Gracias Convoca, estuvo siempre en ser un festival que diera voz a los artistas y a la comunidad desde sus expresiones culturales. Quizá en ello radica la diferencia de las primeras dos ediciones del Gracias Convoca, y las dos últimas ediciones. Madrid señala que la forma en la que ahora se abordan las exposiciones y los conversatorios es una cosa completamente distinta y alejada a lo que en su momento se planteó desde quienes trabajaban para la realización del festival, quienes estaban interesados en que el festival fuera una plataforma para el buen arte, para la ciencia, para la historia y para la memoria de un pueblo.

Al preguntarle la curaduría de los trabajos para la última edición de Gracias Convoca, Salvador no duda en decir que no hubo trabajo curatorial.
A los artistas les dieron su temática, y es ridículo por ejemplo, cuando alguien viene a pintar «cositas» del guancasco, muy mal pintadas, totalmente superficiales, únicamente la representación en su nivel más básico, pero sin conocer absolutamente nada de la cultura lenca, como una cosa muy light y tenés a un artista como Mito Galeano, que tiene treinta años de hacer inmersión en la cultura lenca; cuando este hombre discursa sobre la cultura lenca es completamente renovador, fresco, crítico, amoroso, y te das cuenta de que sí estás frente a una expresión artística de alto nivel. –Construye la idea Salvador, de lo que significa la curaduría para un festival como el Gracias Convoca.
Salvador nos cuenta que su salida del Gracias Convoca, precisamente se debió a las diferencias internas. Algunos empresarios dentro de la Cámara de Turismo de Gracias querían orientar el festival hacia lo turístico, en tanto que otros querían realizar un festival mucho más crítico, y al final no se pudo encontrar una forma de equilibrar las diferencias que terminaron por separar a Salvador Madrid del proyecto del festival.
A tres días del lanzamiento de la tercera edición del festival, se toma la decisión de separar a Salvador del Gracias Convoca y quien posteriormente asume la labor de gestión del festival sería Sandra Herrera Dean, artista y gestora cultura, que en el pasado habría trabajado en otros proyectos culturales de la zona de occidente, particularmente en Santa Rosa de Copán, pero finalmente ella también sería separada del proyecto.
Salvador Madrid cree que el hecho de que en la última edición llegara más gente que en otras ediciones se debe a la llegada al festival de Alux Nahual, banda emblemática del rock centroamericano, pero que de no ser por esto, el festival hubiese pasado sin mayor interés.
Hay mucho que aprender, la mayor parte de artistas y creadores del país, están en contra de esa idea del arte sólo como espectáculo, porque se vuelve decadente, pero ésa es mi idea, la idea de la Cámara quizá es otra, quizá es hacer un festival donde los atractivos sean meramente para promocionar el turismo. –Comenta Salvador al respecto.

También es importante para él reflexionar en la importancia de los espacios como el Gracias Convoca, ya que el país, nos explica, necesita de festivales y espacios donde practicar el ocio cultural. Pero también deja claro que para él, no se puede anteponer lo meramente turístico para dejar lo cultural únicamente como un adorno. Que el artista no debe verse como payaso. O limitar al artista por los organizadores.
Sobre la organización del festival en los años en los que Salvador estuvo presente y la actual, se cuestiona mucho que a los artistas se les pide llegar puntualmente para sus presentaciones, y que una vez concluida ésta, deben retornar a sus lugares de origen. Madrid explica que es importante que los artistas también tengan la oportunidad de interactuar entre sí, dándole verdadero sentido a la idea de que un festival es en sí una fiesta para la comunidad cultural del país. Esto permite que exista un aprendizaje recíproco. En las dos primeras ediciones, el Gracias Convoca, permitía intercambios con las comunidades y no estaba limitado únicamente al casco histórico de la ciudad de Gracias. Lamenta, Salvador, que en su momento, Gracias Convoca editaba un libro de bolsillo que le permitía a la comunidades más alejadas de Gracias conocer la obra de escritores que había sido invitados al festival y no se quedaba con la simple lectura, sino que podía quedarse con un instrumento físico de promoción de la lectura y de la obras de los autores nacionales. Esto último, no se hizo más. Esas ediciones de bolsillo, eran gratuitas, y de un tiraje de 5 mil ejemplares.
La última edición del festival en Gracias, dejó por fuera a los poetas. Por alguna razón, que este momento, no es entendido ni nosotros, ni por Salvador. Los intelectuales y los escritores fueron los grandes ausentes de la última edición del festival.
Llama profundamente la atención, sin embargo, que la última edición del festival Gracias Convoca, rindiera homenaje a Billy Joya, alguien completamente alejado de los procesos culturales del país, y a quien se le ha cuestionado y señalado directamente como responsable de muchas violaciones a los Derechos Humanos en los años ochentas. Este giro, este cambio, en la política del festival, termina por desentonar con una dinámica que se intentó construir con el mismo.
Salvador nos explica que si se formuló una ficha de inscripción, ésta tenía que ver más con los artistas visuales, y que en los casos particulares de escritores y de los intelectuales, las invitaciones eran de forma directa por el interés que existía en que ellos se sumaran al proyecto. Pone como ejemplo, el caso de Jorge Amaya y sus trabajos sobre la identidad nacional, que para Salvador, esto era importante se debatiera en el marco del festival, incluso, que las comunidades de Gracias tuvieran un acercamiento a la obra de poetas como Rigoberto Paredes o Fabricio Estrada, así como el aporte intelectual de Helen Umaña.
Sobre el trabajo de Amaya, puntualiza Salvador Madrid, la importancia de debatir sobre lo que significa la figura de Lempira en el imaginario de país, así como los aportes del historiador Omar Aquiles sobre el paso de los gitanos por el occidente hondureño. Temas, que para Madrid, son importantes para Gracias, por su ubicación geográfica e histórica.
Se tenía mucho cuidado de no enmarcar al artista o al intelectual dentro de una dinámica que fuera la que nosotros quisiéramos, o sea, nosotros les planteábamos la idea del formato del festival, y ellos, a raíz de sus estudios y de sus libros, hacían los planteamientos, así que me parecía correcto; en el caso de las artes visuales era lo mismo. Hoy parece que le dijeron a la gente que pintara pájaritos, cositas light, te encontrás, por ejemplo, a un Code o a un Cariqui, haciendo pájaros, te encontrás a otro artista pintando las aves de Celaque. No sé si es flojera del artista o una imposición de los organizadores. –Nos explica Salvador.
Salvador hace recuento del graffiti del año pasado en el marco del festival Gracias Convoca que Cariqui hizo, el cual, nos explica Madrid, era una reflexión sobre lo sucedido en la marchas de las antorchas y que finalmente fue borrado, sufriendo así, la libertad creativa del artista, la censura de su obra y de su pensamiento.
En la actualidad, el Gracias Convoca, es organizado por un grupo gestor que pertenece al Partido Nacional. Uno de los nombres que resalta de este grupo es el de Billy Joya, de quien no se sabe hasta ahora cuál es el papel que juega. Pero en algunos rumores, se decía que Billy Joya manejó la publicidad del festival y estuvo a cargo de realizar algunas visitas.
Salvador Madrid salió de la organización del festival hace dos años, y no tiene conocimiento de cómo se están manejando las cosas a nivel organizativo y sobre algunas decisiones que se han tomado. Prefiere no opinar.
Con mucha sinceridad, uno quisiera que el festival se mantuviera, que cambiara de formato, que no perdiera ese primer rumbo que fue el que le dio la fama, que fue el que lo dignificó. Pero ésas son decisiones que ya no están en manos de uno y se debe tener cuidado al hacer las recomendaciones para que no se vaya a creer que uno es un desalmado que no quiere a la ciudad, que no quiere el destino turístico, que no desea que los turistas vengan. Uno quiere que se reconozca la cultura lenca y todo el potencial que hay aquí. Yo vivo en esta ciudad, amo a esta ciudad. –Nos expresa Salvador.
El poeta Salvador Madrid, insiste en decirnos que a él gustaría que se hablara de Gracias en todo el mundo y que más gente llegue a ella, porque es un lugar hermoso, pero sobre todo porque la gente tiene un valor incalculable. Le parece primordial resaltar las figuras de Byron Mejía y de Mito Galeano, como ejemplos de artistas por los que Gracias vale apostar por ella.
Sobre el futuro y los retos que ahora debe afrontar el Gracias Convoca, Salvador puntualiza que la Cámara de Turismo como ente organizador, tiene el reto de sostener un festival que se ha convertido en un referente cultural del país, y que el festival se maneje con una gran calidad alrededor del tema del arte, que no solamente sea un espectáculo, que el festival sea realmente la construcción de una conciencia ciudadana, reflexiva y crítica, porque el país atraviesa por circunstancias históricas donde todos quieren ser escuchados y gozar de respeto, donde todos quieren trabajar. También reflexiona sobre la tensión que la cultura sufre a partir de lo político. Salvador espera que en términos de cultura, los organizadores del festival se apoyen en expertos en el tema y que se pueda ofrecer desde Gracias, de forma abierta para el país y la comunidad mundial, que llega a la ciudad. Sueña con que los grandes artistas del país y de la región no sean marginados porque tienen cosas importantes que decir.
El sueño de Salvador Madrid, de que Gracias sean una verdadera ciudad cultural es un sueño permanente. En la actualidad, Salvador, labora para Plan Internacional Honduras, en proyectos de incentivo a la lectura, de activación cultural, de teatro infantil, y se encuentra organizando un festival de poesía, siendo coherente con la historia de Gracias y de un pueblo cuya identidad está profundamente marcada por las tradiciones ancestrales.
Encontramos en Salvador Madrid, la figura del incansable gestor, del poeta sensible a las filamentos más nobles de lo humano. Es Salvador Madrid, una persona clave para entender procesos culturales 
y artísticos que Honduras afronta como retos para el desarrollo de su sociedad.