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Entradas

Dilcia Cortés o la metáfora del Vidrio de Pandora

El crítico de arte Carlos Lanza ha escrito una magnifica apreciación sobre el trabajo de Dilcia Cortés y su muestra “El vidrio de Pandora” que se exhibe al público en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa los meses de enero, febrero y marzo de 2018.
Dilcia Cortés o la metáfora del “Vidrio de Pandora”
Por Carlos Lanza
El “Vidrio de Pandora”, proyecto fotográfico de Dilcia Cortés, construye una extraña pero certera metáfora: oculta y revela a la vez. El vidrio, material asociado con lo frágil y transparente, puede adquirir en las asociaciones conceptuales de Cortés, la visión de una dura y opaca coraza. Es precisamente desde ese velo, que deseo instalar el diálogo con su fotografía, que tiene como sujetos (no objetos) de su lente, a niños y niñas violentados.
Estoy tentado a sumarme a los discursos de la violencia y a ejercer una especie de solidaridad con la artista, pero su fotografía me llama a discurrir desde su comportamiento fotográfico. No deseo que el tema de la violencia le p…
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Belinda Portillo y la niñez hondureña

Plan International Honduras es una institución de desarrollo comunitario centrado en la niñez, sin ánimo de lucro y sin afiliación política, ni religiosa que trabaja desde hace cuarenta años en Honduras con ciento quince municipalidades en diez departamentos del país.
Es innegable que el crecimiento y posicionamiento actual de esta institución en Honduras,  ha sido por el liderazgo de su directora Belinda Portillo, una mujer de alto perfil profesional, con una carrera bien consolidada y sobre todo capaz de lidiar en un país lleno de conflictos sociales. Belinda Portillo, es una persona transparente, de carácter fuerte y fresco, buen sentido del humor y totalmente práctica; le encantan las nuevas ideas, el arte y la cultura. En esta entrevista con Belinda Portillo trazamos un panorama de las inquietudes y aportes acerca del trabajo para el cumplimiento de derechos de la niñez, la educación y la cultura.
¿Cuál es la característica del trabajo de Plan International Honduras para beneficio…

José Adán Castelar: la poesía como estética de la dignidad

“Vivir la vida nos es cruzar un campo”, me dijo el poeta José Adán Castelar, hace muchos años y sorbió su taza de café; hizo una pausa y agregó: “Madrid, ese verso no es mío, es de Pasternak”. Yo me quedé mirando al viejo Castelar con profundo amor como toda mi generación aprendió a verlo y callé para acompañar su solemne silencio. Al día siguiente comencé a leer a Pasternak. “Madrid, no hagan ustedes lo que hicieron otras generaciones de poetas que se peleaban, se trata de crecer y formar poco a poco el país…” sentenciaba suavemente, y luego contaba una historia de Montecristo o de La Ceiba. 

Era un hombre de frases breves, hondas y de majestuosos silencios, un conciliador amoroso, casi toda su generación se enemistó, sin embargo, Castelar, con su nobleza luminosa, sobrevivió a las diferencias y fue con todos un amigo. Nunca le conocí más allá de nuestros encuentros y conversaciones, lo nuestro fue una amistad literaria que me permitió crecer y saber más de la poesía. Él quería a Sosa…

Elvira

Me tomas de la mano cuando salimos del autobús; hueles al bosque de las tierras altas, yo te veo y aunque es furioso el sol, descubro que tienes tu propia luz. Yo estoy adentro de tu luz, protegido en mi primera salida al mundo a la pequeña ciudad de Santa Rosa de Copán.
̶  “Agarre las cositas, hijo” ̶ Me dices ̶  
Yo tomo los paquetes con quinientos puros de tabaco, envueltos en fibras secas de mástil de guineo, los coloco en mi espalda y tu cargas tus quinientos puros; me arreglo un sombrerito de palma, miro de frente a la ciudad y te pregunto:
̶  “¿Y qué digo mamá?” ̶ Pregunto ̶   
̶  “Salude con educación, mire a la gente y dígales: compra puros”  ̶ Contestas ̶ 
Y así comienzo a subir la ciudad, a descubrir el mundo, de pulpería en pulpería, de desprecio en desprecio, de lástima en lástima, hasta que llegamos quemados por el verano al parque de Santa Rosa, pero estoy demasiado sorprendido de conocer el mundo y no siento el cansancio, ni que llevo empapada de sudor y pegada a mi piel l…

Randall Roque, "amar el monstruo que somos"

Una madrugada en el bar “El lobo estepario” del centro de San José de Costa Rica, yo llevaba esa cerveza a medias, cuando se me acercó el poeta Dennis Ávila con un trago del ron que me gusta a presentarme a un poeta. Le acompañé al extremo de la barra en penumbra “Soy Randall” me dijo, y Dennis, que es tan gentil, intervino con una frase “en verdad, Salvador, este es un gran poeta, y huraño para más señales”. Luego de las cortesías, comenzamos una conversación que se extendió seis tragos más, a la que se sumó el gran poeta boliviano Gabriel Chávez Casazola; al amanecer salimos del bar a desayunar y a continuar conversando, eran las seis de la mañana y ya tenía en mis manos el libro “Contracultura” (Summa, 2017) que Randall Roque me obsequió.
Ya en Gracias, Lempira, mientras se fraguaba un golpe de Estado electoral en Honduras y una candidatura ilegal de reelección, comencé a leer a Randall Roque; alternaba la lectura con algunas llamadas para saber cómo estaban los amigos y por supues…

Noé Lima, la edad perdida de la poesía

Desde que leí por primera vez a Noé Lima, hace unos catorce años, me asombró su poesía y me volví uno de sus lectores.
Siempre he seguido la pista de este poeta salvadoreño, desde sus años en el Grupo Tecpan, su cercanía con los poetas urbanos y experimentales de la ciudad de Guatemala a inicios de siglo, los encuentros de PaíspoEsible, su estancia en España, donde más de una vez planeamos encontrarnos mientras yo viajaba por Europa para continuar aquellas conversaciones que dejamos inacabadas en los bares de la zona 1 de ciudad Guatemala; además, claro, sus libros y sus publicaciones en línea siempre han sido testimonios necesarios no sólo de una poética, sino de su idea de la vida y de la auténtica manera en que él vive y se expresa.
De aquel tiempo, de aquella primera sorpresa, como siempre sucede con los poetas que se arriesgan más allá del límite tradicional o que son luminosos desobedientes de lo que dictan las academias, las vacas sagradas, o la militancia a favor de alguna razó…