29 octubre, 2016

El mundo que las niñas lectoras quieren construir

Fotografía de Ulises Alvarado


Veintitrés niñas lectoras de Lempira, desplegaron en el conversatorio “Por ser niña” organizado por Plan International Honduras, su brillante sensibilidad, su sentido del humor, su inteligencia, sus libros favoritos; expresaron sus testimonios sobre la alegría y la necesidad de sus comunidades; en conclusión: dibujaron el país que desean.

Ellas sueñan un mundo justo, alegre, igualitario; piden que los padres, los docentes y autoridades les brinden confianza; creen en el respeto como ley natural de convivencia, aspiran a un mundo donde los sueños se cumplan y donde los seres humanos sean iguales. Su participación en la vida cultural se expresa a través de la escritura de cuentos, poemas, obras de teatro, crónicas comunitarias, títeres, mimos, cine infantil y cuentería escénica; además de ser lectoras ejemplares que registran en sus diarios lectores hasta trescientos libros.

“Yo soy la dueña de mi vida, yo no tengo miedo de expresarme” fue uno de los comentarios que desencadenó  docenas de expresiones de veintitrés niñas que llegaron a la ciudad de Gracias Lempira para conversar sobre el significado de ser niña en el contexto social de sus comunidades. Frases hermosas, retos, aspiraciones, críticas certeras, opiniones radiantes, problemáticas locales; toda una radiografía social y antropológica, porque cuando las niñas se empoderan en la educación surgen las verdades más claras y sinceras.

Les gustan los chocolates, las bibliotecas, los libros que inspiran y su mundo maravilloso, el recreo, la poesía, las leyendas, el bolsito lector con el que llevan libros a sus casas, contar lo que leen entre los compañeros, les fascinan los cuentos dramatizados, la unidad y la confianza, la caja mágica donde se guardan los cuentos que escriben, los títeres y la solidaridad cuando comparten libros con otras comunidades que no tienen biblioteca a través de la mochila viajera.

Fotografía de Ulises Alvarado

Aman la honradez y detestan la corrupción, no les gustan las personas que dicen que las niñas sirven para barrer y trapear, quieren un mundo sin alcohol y drogas, sin violencia sexual contra las niñas y las mujeres. Se asumen inteligentes, estudiosas y disciplinadas; no quieren que sólo se escoja a los mejores para que participen en todo; adoran inspirarse, son felices siendo sensibles y fuertes “cuando mi padre se enteró que era una niña la que venía al mundo, abandonó a mi madre, pero aquí estoy y soy hermosa”, “en mi comunidad cuando alguien comete un delito siempre culpan a las mujeres que no criaron bien a sus hijos, eso no debe ser así”,  “me molestaban en la escuela, pero en la biblioteca descubrí un libro que se titula El poder de las chicas, ese libro me inspiró, lo he leído seis veces y sé que tengo un corazón grande”.

Las niñas denunciaron la explotación sexual, dijeron que es urgente que los jóvenes no dejan de estudiar. Le tienen miedo a las burlas, a los docentes enojados, a los sapos, a las arañas, a no pasar el grado, a los alacranes, a sacar bajas notas, a la discriminación de las niñas por ser pobres o indígenas, a quedar solas en la vida porque muchas sólo tienen  a sus abuelas, o una madre o una tía.

Edgardo Cruz dirigió el conversatorio, junto a Mayra Villalta, expresó a la comunidad cultural y educativa que “este conversatorio con las niñas lectoras, surge de un diálogo que sostuve con una niña en la biblioteca de Cruz Alta, La Campa; fue un descubrimiento conocer las opiniones de una niña lectora, no sólo su amor a los libros, sino sus opiniones y análisis de su vida a partir de la lectura; de ahí nace la idea de conversar con las niñas para conocer la manera en que la lectura impacta en sus vidas; además los adultos debemos comprender que la lectura no es sólo una actividad académica, sino una acción mucha más profunda que rebasa el aula de clases y puede cambiar la vida de una persona o de una comunidad”. Por su parte Belinda Portillo expresó que “Debemos hacer más esfuerzos para garantizar que las niñas de Honduras vivan sus derechos de una manera digna, respetuosa, feliz y empoderada”.

Fotografía de Ulises Alvarado

Las niñas creen que el arte es importante para entendernos, “si somos pintoras o escritoras podríamos contar nuestra historia, lo bueno y lo malo, podríamos representar la alegría y la vergüenza”, “El arte es lo que nosotros sentimos”

Si fueran presidentas o tuvieran una varita mágica, “multiplicarían los chocolates”, harían “una ley para que las niñas se expresen” y que sus palabras se “tomen en cuenta y se cumplan”, “borrarían el bullying”, harían “más eventos para las niñas”, “desaparecerían los exámenes de las escuelas”, “quitarían la pobreza”,  “tendríamos una buena educación”, “un equipo de futbol de niñas en todas las comunidades”, “no envejeciéramos y siguiéramos siendo niñas y niños para toda la vida”, eliminarían “el maltrato de muchos padres hacia las niñas y las mujeres”, “más protección para las niñas y que las autoridades se esfuercen más”, “apoyarían a las niñas y niños porque son el rostro y la sonrisa del mundo”, “uniría a todas las personas”, “pediría más libros y más bibliotecas”, “más útiles a los niños”, “desaparecería el mal y todo el mundo estaría lleno de amor y paz”,  “haría que todos fuéramos iguales”, “pondría una sonrisa a todo el mundo”, “Sería hada y cumpliría los sueños y deseos de las personas buenas”, que “todos los niños nazcan y no se les aborten”, haría “que se cumplieran los derechos de los niños”,  “protegería el medio ambiente para que no se destruya”, “eliminaría la corrupción y la pobreza”, que “no discriminen a los pobres”


Gracias a la promoción e impulso de Plan International, el Congreso Nacional de la República declaró mediante decreto legislativo el 11 de octubre de 2016 como Día Nacional de la Niña en Honduras. Las niñas que participaron en el conversatorio son lectoras de hasta doscientos libros y forman parte del proyecto de bibliotecas y fomento de la lectura y el arte que impulsa Plan International Honduras en Lempira. El foro de las niñas lectoras se planteó en el marco del movimiento global Por Ser Niña que busca la igualdad de las niñas para que se invierta en ellas y aprendan, lideren, decidan y prosperen. En Honduras hay 1,734,893 niñas representan el 50% de la población infantil y el 20% de del total de la población de Honduras, la tasa bruta de educación es del 45%, lo que representa menos de la mitad de las niñas con edad de asistir a la escuela. 9 de cada 10 delitos sexuales se cometen en contra de niñas; 1 de cada 4 niñas ente 15 a 19 años han estado alguna vez embarazadas; el embarazo es más frecuente en el área rural con un 29.3% en comparación con el área urbana que es de un 19%:  el porcentaje aumenta cuando se es pobre con un 35% de niñas pobres que alguna vez han estado embarazadas en comparación con niñas no pobres que es de 10.8%; 3 de cada 10 niñas adolescentes se unen o contaren matrimonio.

Fotografía de Ulises Alvarado